27 junio 2010

Reseña: “Kick Ass”

Kick Ass, película dirigida por Matthew Vaughn basada en el comic homónimo de Mike Millar y John Romita Jr., es una de esas cintas que tienen más gracia contadas que vistas.

La historia de un adolescente sin poderes (y sin sesera) tan obsesionado por los tebeos que, cual Quijote posmoderno, se enfunda una licra y se pone a luchar contra el crimen con patéticos resultados, suena a comedia tronchante. Y si a la ecuación añadimos la aparición de dos hiperviolentos superhéroes “de verdad”, uno de los cuales (Hit Girl) es una niña de trece años con especial habilidad para el homicidio con armas blancas, la cosa deviene en material altamente transgresor. Sin embargo, la cinta llega a hacerse pesada por momentos, y la historieta de la angelical nenita asesina cansa a partir del sexto cadáver.

El comic original resultaba mucho más descarnado, y acaso el estilo tendente a la caricatura del dibujo ayudaba a sobrellevar una historia tan oscura. La película lima muchas de las asperezas de la historia original, lo cual, por cierto, es una muestra de cinismo de los cineastas: todos los artículos promocionales que se han publicado sobre Kick Ass hacen hincapié en el hecho de que es una producción independiente porque todos los estudios a los que se presentó el guión lo rechazaron por considerarlo demasiado atrevido.

Sin embargo, la adaptación cinematográfica ha “hollywoodizado” muchos elementos, de tal modo que la historia amorosa del protagonista resultará más edulcorada que en las viñetas, el trasfondo de Hit Girl y Big Daddy, su super-padre, es más dramático, y el clímax de la aventura resulta más pirotécnico y “peliculero” en el mal sentido.

El tebeo de Millar y Romita Jr. resultaba más consecuente con las premisas que se había trazado: los autores proponían una historia oscura y grandguinolesca llevada a sus últimas consecuencias, en las que se demostraba que si los superhéroes, existieran en la vida real, serían personas violentas con relaciones disfuncionales y que por sus actos no obtendrían reconocimiento social ni satisfacciones personales.

La película respeta ese espíritu durante dos tercios del metraje, para dar una vuelta de 180 grados en el final y terminar siendo otra película de superhéroes más (acaso más violenta), en la que el chico se queda con la chica y hay hasta un fotogénico vuelo nocturno entre los rascacielos de la ciudad. Los trailers nos vendieron una historia que presumiblemente iba a romper con todos los tópicos, pero al final los asumió todos de una tacada.

Por supuesto, se puede realizar una adaptación infiel que resulte una gran película, peor este no es el caso, en parte porque el exceso de hemoglobina la que se despliega en su metraje produce bastante rechazo en un espectador mínimamente sensible. Durante la escaramuza final, los saltos, volteretas, decapitaciones y acuchillamientos de Hit Girl son acompañados con una “marchosa” canción Rock, para que nos quede claro lo molón que es el rollo.

En este punto, es cuando certifiqué que ya me estoy haciendo mayor, porque sé que hace diez años me habría encantado la escena, y ahora me resultó de mal gusto y me llevó a preguntarme qué clase de sociedad es la que estamos construyendo cuando las películas veraniegas para adolescentes glorifican el asesinato como una de las bellas artes.

Además, desde el punto de vista puramente estético, las batallitas de esta cinta me reafirmaron en algo que ya pensé cuando vi Sin City: que el papel lo aguanta todo, no así el celuloide. La película de Robert Rodríguez y Frank Miller trasladaba viñeta a viñeta la historieta a la pantalla, y sin embargo, lo que en el álbum era estilizado y atractivo, en pantalla resultaba tosco y exagerado. En Kick Ass, el director parece haberse dado cuenta de esto, ya que, aún siendo muy explícitas, las escenas violentas no llegan a los extremos gore del tebeo. Sin embargo, siguen resultando grotescas.

El apartado técnico, todo hay que decirlo, es excelente. Siempre he pensado que Matthew Vaughan (Layer Cake, Stardust) era bastante mejor director que el modernito exmarido de Madonna, Guy Ritchie (a quien Vaughan produjo sus primeras, y mejores, cintas). En esta ocasión, la puesta en escena es dinámica, adecuadamente grandilocuente cuando lo requiere el momento, y con mucha atención a la dirección de actores, aspecto que se suele obviar en las películas de este estilo: Aaron Johnson se luce como el protagonista atolondrado con encanto, y Mark Strong sigue demostrando que, hoy por hoy, es uno de los mejores secundarios que hay en pantalla, si bien debería dejar de interpretar a villanos urgentemente, o va a acabar más encasillado que Dennis Hopper (que en gloria esté).

En suma, Kick Ass busca ser tan rompedora y epatante que su final más bien tradicional acaba rompiendo el encanto. En cuanto a lo de que una niña de trece años blandiendo katanas que ríete tu de Uma Thurman en Kill Bill, dejamos a gusto del consumidor que considere si es o no un gran chiste.

2 comentarios:

ruymanfm dijo...

Te vo a hacer una observación crítica y una pregunta. No creo que el estilo de John Romita Jr. pueda definirse como caricaturesco; todo lo más diría que es simple. Pero no resalta humorísticamente los rasgos llamativos de los personajes, a mi entender.

Aparte de que no considero el cómic más que la enésima pretendida gamberrada de Millar -menos interesante que Wanted, aunque tengan pretensiones similares, por ejemplo-, hay una cosa que me llamó la atención. La primera escena del primer número es un flash forward que viene a ocurrir en el quinto o sexto número de la serie, es decir, como 9 meses después de la publicación. Es algo parecido al inicio de Mission Impossible 3 y me parece un disparate narrativo, porque la escena en sí carece de interés: todos sabemos que el protagonista pasará apuros y se salvará. ¿Ocurre también en la película?

Acaimo G. Sarmiento dijo...

Hola Ruyman,

Vale que el estilo de Romita no es Mortadelo y Filemonesco, pero hay determinados persoanjes (Big Daddy) que sí creo que están exagerados, sobre todo en las proporciones corporales y las expresiones faciales. La violencia en sí misma, con esos chorretones de sangre, es asimismo caricaturesca (o seo pienso yo). Puede que no en sentido cómico, pero desde luego, no me parece un comic naturalista a lo Brian Hitch.

En cuanto al flashforward, la película afotunadamente lo elimina (de hecho, como dije en el comentario, el film "lima asperezas" del comic, y una de ellas es que en pantalla nadie le electrocuta nada a Kick Ass) En general, el guión del film es más fluido, y recoloca alguanas situaciones en diferente orden de manera más efectiva (por ejemplo, la escena del disparo de Big Daddy a Hit Girl es la presentación de ambos personajes en la cinta, mientras que en el comic es un flashback hacie el tercio final).