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14 mayo 2009

Censura y monarquía

Julián Reyes, hasta ayer director de deportes de TVE, ha sido fulminantemente cesado tras la bochornosa retransmisión de la pasada final de la Copa del Rey entre el F.C. Barcelona y el Atheltic Club de Bilbao. Como ya deben saber, la cadena omitió las imágenes del momento en el que el himno nacional era sonoramente pitado desde la grada. Intentaron disimular dando paso a varios reporteros justo en esos momentos, ¡qué oportunos! Dadas las críticas recibidas casi de inmediato, decidieron emitir el momento en diferido durante el descanso… con la música convenientemente subida de volumen para que no se notara tanto el abucheo. Una chapuza, vamos.

Este suceso provoca varias reflexiones. En primer lugar, lo burdo que ha resultado este intento de censura, especialmente grave si consideramos que proviene de la cadena estatal que, supuestamente, realiza un servicio público. Es, además, patético por su futilidad. ¿De verdad creían que no emitiendo ese momento iban a lograr que nadie se enterara de la pitada? A lo mejor hace cuarenta años, cuando sólo había una cadena,la técnica del avestruz podría haber funcionado, pero actualmente, con tantas televisiones, radios, periódicos, Internet… un poco ingenuo, ¿no creen?

Obviamente, se le ha echado toda la culpa a Reyes (la verdad es que tiene guasa que se apellide justo así…), pero yo no me creo, como asegura la cadena, que este señor obrara motu proprio en contra de lo que la dirección había dispuesto. En un evento de tanta relevancia, cuesta tragarse que el pérfido Reyes solito fuera capaz de organizar todo el tinglado de los corresponsales sin que sus jefazos lo supieran. Pero claro, siempre hace falta un cabeza de turco para evitar que la bola de nieve crezca (dos expresiones hechas en una frase, eso tiene que puntuar para algo).

Por otro lado, tampoco entiendo el abucheo. Vale que seas nacionalista y que odies España y todo ese rollo. Pero si piensas así, ¿no es un poquito incoherente animar a tu equipo para que gane una copa dedicada, precisamente, a ese monarca que tanto odias? Cada vez abomino más de los nacionalismos, tanto el de las “nacionalidades históricas” (¿acaso las otras no lo son?) como el centralista de Santiago y cierra España o el neobananismo insularista canario. Uy, perdonen, estoy divagando…

Otra pata de este debate es la sensación de que en este suceso los de TVE han pecado de más papistas que el papa. Seguro de la pitada al rey gracia no le hizo, pero más o menos estará acostumbrado a estas cosas y, dada la hinchada que se iba a encontrar, era previsible lo que iba a suceder. Pero en ciertos estamentos hay una especie de pánico a que la Monarquía sea afrentada, y se comenten estupideces como esta o el secuestro de El Jueves.

Está claro que en la España de 2009 se puede hablar de todo, menos de los Borbones, a los que hay que tratar entre algodones y repetir los tópicos de siempre acerca de la campechanía del rey, la dignidad de Sofía, la elegancia de Elena, la modernidad de Cristina y la preparación de Felipe. A Zaptero, Rajoy o Paulino los podemos poner a verdes, y ello se considerará un sano ejercicio de crítica desarrollado en un contexto democráticamente maduro y blablablá. Pero pobre de aquel que ose insinuar nada acerca de nuestra casa real.

Pues que quieren que les diga, a mi la infanta Elena siempre me ha parecido que era más bien… Mejor lo dejo, no quiero que me cierren el chiringuito.