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02 junio 2009

Elecciones europeas sin Europa

¿Son imaginaciones mías, o la campaña de las elecciones europeas 2009 está siendo una auténtica mierda? Iba a poner algo más delicado, pero al verdad es que sólo me sale mierda, lo siento. Básicamente, porque los candidatos ya llevan semana y media ensuciando el paisaje urbano con sus vallas y el entorno audiovisual con sus diatribas, y aún no han hablado de Europa. Puede que de pasada, pero nada sustancial, cuando debería ser lo principal.

Si compramos una revista de jardinería y en ella sólo se hablaran de fútbol, ¿cómo la definiríamos? Si viéramos una película de Steven Seagal sin escenas de absurda violencia gratuita, ¿cuál sería nuestro juicio? Si escucháramos una versión reaggeton de “Las bodas de Fígaro”, ¿de qué modo la describiríamos? Pues esto es lo mismo: a una campaña para las elecciones europeas sin Europa, ¿con qué expresión deberíamos calificarla? Pues eso: una mierda de campaña. Puede ser pinchada en un palo o no, ya eso lo dejamos a su conciencia cívica, pero la naturaleza coprolítica de la cosa creo que ya ha sido expuesta aquí con suficiente rotundidad.

Estas elecciones parecen una reedición de las generales, en la que se habla del avión de ZP, de los trajes de Camps, de las listas pro-abertzales y del paro en España. Vamos, temas todos ellos muy en boga en Estrasburgo. A lo mejor mi cabreo es un poco irracional, pero particularmente me molesta que hablen de cosas que no vienen a cuento.

Lo admito: nunca he comprendido bien para qué sirve el Parlamento Europeo. Sólo sé que es el cementerio de elefantes políticos secundario de España (el primero es el Senado, otra cámara abstrusa) y otro dispendio del erario público cuya función real sospecho que es darles un cargo a los muchachos de los partidos que se han quedado sin puesto. Cada año entra en política más gente que se suma la que ya está en ejercicio. Y claro, hay overbooking institucional, no quedan cargos suficientes y no se los va a nombrar asesores a todos, cantaría mucho tanto asesor ocioso por ahí suelto. Así que hala, a Estrasburgo.

Precisamente porque el Parlamento Europeo, la función de sus señorías y el funcionamiento de la compleja maquinaria de la UE son materias tan opacas para la ciudadanía, los candidatos deberían hacer un mayor esfuerzo didáctico para explicar mejor qué diantres se vota. En su lugar, han seguido explorando los temas del día a día nacional y por ello, mucha gente irá a votar en función a la política nacional, y no en funciónalos proyectos para la europea (que es lo que en el fondo desean los partidos).

Ya hemos hablado aquí de que últimamente en las elecciones se hacen campañas para propiciar que el electorado vote por razones más relacionada con el carisma personal de los candidatos que con sus argumentos políticos. Pero es que en esta ocasión la cosa ya ha llegado al absurdo: no se aborda la que se supone que es la materia principal.

Pues nada, sigan así, señorías. Pero luego no me lloren el próximo domingo, cuando comprueben que la participación ha sido muy baja.

08 marzo 2008

Amargo final

De nuevo el terrorismo ha roto el final de campaña y oscurecido el día de reflexión. Poco hay que decir al respecto, salvo condenar con fuerza el acto criminal. Para los partidos, la tentación de sacar rédito electoral de este asesinato será muy fuerte. De hecho, ya el PP ha asomado la patita apoyando pero menos la declaración "conjunta" de repulsa emitida ayer por todos los partidos: no ha podido dejar de decir que ellos habían pedido infructuosamente que en el comunicado que se incluyera una mención a la "no negociación" (precisamente uno de sus argumentos electorales). De este modo, han devaluado lo que debía ser un texto de consenso, dando a entender que está incompleto.

Hoy, sábado, ya llegan noticias de que se están enviando SMS en los que se dice que ETA no ha asumido la autoría del asesinato, por lo que están organizando manifestaciones "espontáneas" ante las sedes del PSOE pidiendo claridad y no sé qué. Vamos, que aún no han digerido su fracaso de hace cuatro años, y pretenden impedir su previsible nueva derrota manipulando a la opinión pública sembrando dudas poco razonables. Casi puedo ver a Zaplana y Acebes descoyuntándose los dedos mandando esos mensajitos...

Lo que ha pasado ahora no es lo mismo que lo de hace cuatro años. Cualquier intento de asemejar ambos hechos es interesado y manipulador, es ofrecer una visión distorsionada de una tragedia para intentar con ello acaparar unos miles de votos más. Esta campaña ya ha sido bastante crispante y distorsionadora, lo que menos necesitamos es este fin de fiesta. La clase política española está cada día más devaluada, y cuando en situaciones dramáticas como esta tienen la oportunidad de recuperar algo de dignidad comportándose como seres civilizados, la cagan miserablemente. Espero que estas horas que restan antes del escrutinio final, la cosa vaya por los cauces de normalidad que deberían. Que el electoralismo no convierta el terrorismo en un eslogan más.

Y en cuanto a ETA, con cada asesinato lo único que están logrando es alejarse cada vez más de la sociedad. Los criminales no pueden establecer las reglas, por lo que si alguna vez tuvieron legitimidad política (cosa que dudo), la han perdido hace décadas balazo a balazo. No entro en si su reivindicación por la autodeterminación es razonable o no; sólo digo que las cosas no basta con pedirlas, hay que merecerlas. Y no creo que ni ETA ni quienes la apoyan merezcan jamás lograr sus objetivos.

05 marzo 2008

Elecciones

Hace tiempo dije en este blog que dejaría de hablar de política. Pero también dije que iba a actualizarlo más a menudo, y si he dejado de cumplir esto, ¿por qué habría de seguir cumpliendo aquello? Además, esta muestra de cinismo, laxitud de criterio y manifiesto incumplimiento de una promesa sirven como perfecto telón de fondo para el asunto que vamos a abordar: el proceso electoral que vivimos/sufrimos en estos días y que (¡por fin!) concluirá el 9 de marzo.


Con las calles empapeladas de caretos sobre fondo neutro a cual menos agraciado, es difícil resistirse a comentar la cosa electoral. Y la verdad es que el panorama a este ciudadano de pro (y de contra) le parece desolador. Basta con decir que, por supuesto, iré a votar, pero no a favor de un candidato, sino en contra de otro, lo cual, filosóficamente, me parece una de las opciones más miserables posibles. Pero dadas las circunstancias, es eso o abstenerse, lo cual me parece aún peor.


Los dos partidos mayoritarios han perdido el norte. Durante la pasada legislatura su juego de réplicas y contrarréplicas los han alejado paulatinamente de la realidad, de modo que tanto PSOE como PP parece que ya no basan sus acciones en las necesidades y preocupaciones de los españoles, sino en contestar la última burrada que haya dicho el contrincante. La maraña retórica les impide ver lo que tienen delante.


Así, el señor Rodríguez Zapatero cree ser el no-va-más de la progresía, un impulsor del cambio que va a colocar a España a la vanguardia del reconocimiento del pluralismo social, a la par que la cultura nacional experimenta un nuevo Siglo de Oro. Mientras, el señor Rajoy es el vocero de un Apocalipsis en el cual el reino se desmembra, los viles nacionalistas asesinan a los castellanoparlantes, los ateos lavan el cerebro a los infantes y los homosexuales corrompen la sociedad. Obviamente, la cosa no es ni tan maravillosa ni tan catastrófica, por lo que reitero mi idea de que ambos partidos están dándole la espalda a la realidad inmersos en sus cuitas.


Izquierda Unida, por su parte, está decididamente perdida en el limbo de la inconsciencia. Si alguna vez fue una alternativa real, el tercer partido en discordia, hoy es una anécdota. Hace años se criticaba el excesivo didactismo en el tono de Julio Anguita, pero vistos los palos de ciego y las tonterías de solemnidad de Gaspar Llamazares, ¡cuánto añoramos al antiguo alcalde de Córdoba! Los “mítines” del lider de IU en el espacio virtual “Second Life” y sus inenarrables dibujos animados “Las aventuras de Gaspi” lo convierten en un candidato con más opciones a ser delegado de curso en un jardín de infancia que para la Moncloa.

En cuanto a Coalición Canaria, ellos a lo suyo. He de reconocer que su eslogan “Habla Canario”, aún siendo una horterada, es efectivo y ha cumplido su objetivo. Sus líderes, además, han demostrado que se tiene la lección bien aprendida, y da igual quién hable, todos repiten eso de ser “la voz de Canarias en Madrid” como si vivieran en una jaula del Loroparque. Por supuesto, ya no engañan a nadie, pues llevan más de una década siendo “la voz de Canarias en Madrid”, y yo aún no he notado que los escuche nadie.

Además, está el otro gran problema: al margen de su (hipotético) papel de representar al Archipiélago en la capital, ¿cuál es el proyecto político de CC para las grandes cuestiones de estado? O dicho de otro modo: ¿qué opina CC sobre el matrimonio homosexual, la Educación para la Ciudadanía, las reformas educativas, la burbuja inmobiliaria, la tregua de ETA, las relaciones con la Iglesia, etc.? En suma, si estamos en las elecciones al parlamento nacional, ¿qué puede aportar este partido a la legislatura cuando se debatan cuestiones que no atañan directamente a Canarias? Porque lo de hablar canario no va a ser muy útil cuando toque votar sobre, por ejemplo, el trasvase del Ebro…

Lo dicho: el panorama es desolador. Por ello, no toca decir “que gane el mejor”, sino “que gane el menos malo” o, incluso, “que gane el que gane… y que Dios nos pille confesados”.

(Imagen: El futuro de España recae en este atractivo y prometedor candidato)

26 febrero 2008

El debate lo ganó Horatio

En mi casa, a la hora de dirimir quién ganó el tan cacareado debate entre Zapatero y Rajoy, lo tuvimos muy claro: el vencedor fue el inspector del CSI Horatio Crane, ya que optamos por huir del espectáculo electoral.

Como tengo muy claro mi voto, no me apeteció nada escuchar a los mismos de siempre hablando de lo mismo de siempre, en una suerte de "yo la tengo más larga" en clave macroeconómica, sociopolítica y demás "palabros" polisílabos.

Entiendo que las opiniones de ambos líderes podrían ser interesante para el votante indeciso, pero no creo que este formato de debate, con tantos condicionantes impuestos por las partes, ayude a que los candidatos puedan expresarse con fluidez y claridad.

Además de que, en general, estoy en contra de los debates electorales porque pienso que son graves elemento distorsionadores de las elecciones: al final, se cuida más la manera de decir las cosas o abrochar la chaqueta que el fondo del mensaje.

Y por desgracia, creo que algunos de esos indecisos se valdrán del debate para elegir su candidato, pero no por sus razonamientos, sino por cuestiones tan peregrinas como "es que me cayó más simpático", "lo veo mejor persona que el otro" o "se expresa mejor".


Por eso, desde aquí deseo proclamar que para candidato con carisma, ideas claras y capacidad de acción, el mejor fue, sin duda, Horatio Crane.


(Fotomontaje de un servidor con los tres candidatos en liza, a partir de fotos de EFE y Fox)