¿Son imaginaciones mías, o la campaña de las elecciones europeas 2009 está siendo una auténtica mierda? Iba a poner algo más delicado, pero al verdad es que sólo me sale mierda, lo siento. Básicamente, porque los candidatos ya llevan semana y media ensuciando el paisaje urbano con sus vallas y el entorno audiovisual con sus diatribas, y aún no han hablado de Europa. Puede que de pasada, pero nada sustancial, cuando debería ser lo principal.Si compramos una revista de jardinería y en ella sólo se hablaran de fútbol, ¿cómo la definiríamos? Si viéramos una película de Steven Seagal sin escenas de absurda violencia gratuita, ¿cuál sería nuestro juicio? Si escucháramos una versión reaggeton de “Las bodas de Fígaro”, ¿de qué modo la describiríamos? Pues esto es lo mismo: a una campaña para las elecciones europeas sin Europa, ¿con qué expresión deberíamos calificarla? Pues eso: una mierda de campaña. Puede ser pinchada en un palo o no, ya eso lo dejamos a su conciencia cívica, pero la naturaleza coprolítica de la cosa creo que ya ha sido expuesta aquí con suficiente rotundidad.
Estas elecciones parecen una reedición de las generales, en la que se habla del avión de ZP, de los trajes de Camps, de las listas pro-abertzales y del paro en España. Vamos, temas todos ellos muy en boga en Estrasburgo. A lo mejor mi cabreo es un poco irracional, pero particularmente me molesta que hablen de cosas que no vienen a cuento.
Lo admito: nunca he comprendido bien para qué sirve el Parlamento Europeo. Sólo sé que es el cementerio de elefantes políticos secundario de España (el primero es el Senado, otra cámara abstrusa) y otro dispendio del erario público cuya función real sospecho que es darles un cargo a los muchachos de los partidos que se han quedado sin puesto. Cada año entra en política más gente que se suma la que ya está en ejercicio. Y claro, hay overbooking institucional, no quedan cargos suficientes y no se los va a nombrar asesores a todos, cantaría mucho tanto asesor ocioso por ahí suelto. Así que hala, a Estrasburgo.
Precisamente porque el Parlamento Europeo, la función de sus señorías y el funcionamiento de la compleja maquinaria de la UE son materias tan opacas para la ciudadanía, los candidatos deberían hacer un mayor esfuerzo didáctico para explicar mejor qué diantres se vota. En su lugar, han seguido explorando los temas del día a día nacional y por ello, mucha gente irá a votar en función a la política nacional, y no en funciónalos proyectos para la europea (que es lo que en el fondo desean los partidos).
Ya hemos hablado aquí de que últimamente en las elecciones se hacen campañas para propiciar que el electorado vote por razones más relacionada con el carisma personal de los candidatos que con sus argumentos políticos. Pero es que en esta ocasión la cosa ya ha llegado al absurdo: no se aborda la que se supone que es la materia principal.
Pues nada, sigan así, señorías. Pero luego no me lloren el próximo domingo, cuando comprueben que la participación ha sido muy baja.

